LA VIDA IMAGINARIA DE TU TIME-LINE Y EL SESGO DE CONFIRMACIÓN

Muchos somos los que cometemos el error de pensar que lo que vemos en Internet a través de nuestras pantallas es una fiel representación de lo que ocurre en la vida real pero, ¿hasta qué punto esa representación está condicionada y modificada por nuestros propios gustos y experiencias?

 

Nada más crear tu cuenta en Twitter la página te empuja a seguir a un mínimo de cuentas que puedan interesarte. A partir de aceptar estas condiciones, se pone en marcha un algoritmo que pondrá ante tus ojos y te sugerirá aquello que quieres ver y que se amolda como un guante. Esto a simple vista puede parecer una ventaja, ajustar la actualidad de internet a tus propias ideas y creencias es una virtud… ¿no? En parte sí, pero de la mano a eso va la alta probabilidad de caer en la desinformación y la percepción de un mundo lejos de los problemas reales.


 

Es innegable que aquello que aparece en nuestra Time-Line es una proyección onírica de lo que hay en nuestras cabezas. Es cierto que esta imagen onírica no es inmaculada: es también inevitable encontrarse con insultos, odio, ideas opuestas y ataques hacia uno mismo, pero en la mayoría de las experiencias de los usuarios medios, estos episodios son más bien anecdóticos o buscados intencionalmente con el fin de buscar la confrontación o de informarse en fuentes ajenas a las que está acostumbrado.

 

A esto se le suma el conocido “sesgo de confirmación”, es decir, la tendencia a creer o dar veracidad inmediata a la información que confirma o refuerza las creencias propias sin la necesidad de contrastar dicha información. Este sesgo ligado a la proyección idílica de la que hemos hablado antes, forma mentes conformes, acomodadas y, sobre todo, desinformadas y por eso es tan importante el hecho de contrastar y verificar la información y las fuentes de las que ésta proviene, sobre todo en el mundo de las redes sociales e Internet.

Es común estar navegando en Twitter, Instagram, Facebook o cualquier otra red social, toparse con el simple titular de una noticia, leerlo, confiar en lo que dice, formar nuestra propia imagen de la noticia en la cabeza y seguir adelante. Esta es una actuación peligrosísima, puesto que nos estamos formando bajo un titular que, en la mayoría de los casos, presenta la información de forma breve, confusa y controvertida con la intención de generar clicks, lo que se conoce como click-bait. Y es que el usuario medio está acostumbrado a clicar y leer la noticia completa solo de aquellas que chocan con lo que ellos esperan del mundo o con sus creencias buscando la información de manera más detallada para poder amoldarla a su visión del mundo.


 

Es por esto imprescindible no creer ciegamente en la representación del mundo que nos ofrecen las redes sociales, ya que el algoritmo nos presenta aquello que favorece y reconforta a nuestro sesgo de confirmación, además de la gran importancia de contrastar la información, verificar las fuentes de las que provienen y compararla con la misma noticia ofrecida por otro medio de ideología opuesta o complementaria. Y esto no es solo esencial para jóvenes como nosotros que nos dedicaremos a la comunicación y a la información, sino también para el ciudadano o ciudadana medio que se enfrente a un debate o a una conversación mundana en su día a día, pues cuanto más amplia sean sus miras y sus fuentes, más cerca estará de la verdad. De hecho, Twitter es consciente de este problema y este mismo año ha añadido una nueva función para intentar luchar contra la desinformación: cada vez que se intente retwittear una noticia, te invita a leerla entera antes:


 

Ligado a esta última idea, concluiré diciendo que es imposible estar en posesión total de una verdad absoluta. Hay que ser conscientes de ello y luchar no por tener la visión 100% objetiva de un determinado asunto, si no por tener la mirada más amplia y abierta sobre él, porque esta será la única manera de acercarnos realmente a la verdad.


David Lagares Mesta, Internet, Redes Sociales y Medios de Comunicación

4º Comunicación Audiovisual.





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